ANTECEDENTES:
Hace unos días leí en la edición digital del periódico El País un artículo de Umberto Eco titulado “Un Bloguero Llamado Saramago”, y leyendo los comentarios de otros lectores fui a parar al blog de una escritora cubana llamada Zoé Valdés.
Allí, en su blog, encontré una entrada con un título bien llamativo, de esos que le despiertan a uno el morbo ( como los de 20minutos.es). Se trataba del video de una entrevista hecha a Michael Moore. Escribí un comentario en el post. Así empezó esto.
Sra Valdés:
Se sabe bien que los errores, como los pecados, los cometemos todos o no los comete nadie. Se sabe además que admitirlos casi nunca está de más. Reconozco que un lamentable descuido me impidió ver lo que saltaba a la vista, y prometo sinceramente que en lo adelante pondré más cuiado: Valdés, no Valdez.
En cuanto a su respuesta, me temo que nada cambia. Al menos no en favor suyo.
Podría decirse que la discusión entre el periodista y el entrevistado, que se desarrolla en torno a una película que el primero confiesa no haber visto [...] termina siendo un típico intercambio entre una persona de derechas y otra de izquierdas. Uno donde, hay que decir, es el hombre de izquierdas quien merece los elogios. Esto se lo dice alguien que no se atrevería a combatir o apoyar una u otra tesis en tanto que verdades metafísicas últimas.
El texto que usted reproduce y considera como la elaboración de una idea, lamentablemente no explica -al menos no en términos humanamente inteligibles- cómo se puede llegar a la tan curiosa conclusión de que Michael Moore ha salido mal parado de esa entrevista.
El artículo no hace más que resaltar – más a modo de chisme que otra cosa – un momento en que Blitzer le sugiere a Moore que algunas personas (People that don’t like you, dice) lo consederarían un hipócrita por ser rico y a la vez ser crítico del capitalismo, lo que más o menos equivale a decir que si un empleado de oficina es ateo, o agnóstico, es un hipócrita por no ir a trabajar los días 25 de diciembre [...]
Si tuviera que acudir a una hipótesis que busque explicar tanta légèreté, la más plausible me parece la de suponer que, por alguna razón, usted está dispuesta a endosar cualquier cosa que se diga en contra de Michael Moore. Quizá porque Moore suele ser crítico de los célebres Cubanos de Miami. Quizá porque ha osado decir que en la Cuba de hoy, a pesar de los Castro, hay cosas que no funcionan del todo mal.
Atentamente,
David Morillo