No siendo yo bueno para recordar fechas, nada tiene de sorprendente que haya dejado pasar la oportunidad de escribir, antes de ayer y no hoy, algo sobre este hombre tan importante para mi. Que nació un día 18 de mayo.
Cuando una casualidad, no sé exactamente cuándo, trajo por primera vez a mis manos un libro que lleva por título La educación y el orden social, no tardé mucho en darme cuenta: Lo que tenía allí no era cualquier cosa, no señor. Es más, no será exageración decir que en esta vida mia, y me gusta pensar que es mia, hay un antes y un después de Bertrand Russell.
No es fácil decir en pocas palabras por qué hay que leer a este señor; y en lugar de intentarlo ahora ( que voy justo de tiempo), me limitaré a extenderles uno que, en mi opinión, está entre sus consejos más útiles:
“En todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras”
Confíen. A la primera oportunidad, echen mano a un libro de Russell. Luego me lo agradecen.
